26 abril, 2020 Ana María Krebs

El camino hacia la nueva normalidad

El coronavirus no es sólo una crisis de salud de grandes proporciones, sino que también es una reestructuración inminente del orden económico y social a nivel mundial. Para algunas organizaciones, la supervivencia a corto plazo es el tema central de la agenda. Otros están mirando a través de la incertidumbre, pensando en cómo pueden posicionarse una vez que la crisis haya pasado y las cosas vuelvan a la normalidad.

La gran pregunta es: «¿Cómo será la normalidad?» Si bien nadie puede decir cuánto durará la crisis, lo que encontremos al otro lado no será comparable a lo que hemos visto como normal en los últimos años. Vamos a tener un antes y un después. Por eso tanto las empresas como las personas debemos ser capaces de reaccionar con agilidad y resolver en un contexto ambiguo sin contornos definidos.

Además, tendremos que ser resilientes para adaptarnos rápidamente a la nueva realidad y ser capaces de ver el vaso medio lleno en vez de vacío. Tenemos que ser empáticos con el otro teniendo una actitud colaborativa y de cuidado mutuo. Hoy ante esta crisis la resiliencia es una necesidad vital. A medida que se retome gradualmente la continuidad vamos a tener que ser capaces de organizarnos y de actuar en un ambiente de incertidumbre, no sólo por el estrés financiero, sino que también por el miedo a enfermarse.

Las personas y las organizaciones vamos a tener que ser capaces de tomar decisiones a través de este ciclo, buscando un equilibrio coherente con la nueva realidad. Por lo tanto, vamos a tener que ser capaces de prepararnos para el regreso. Este va a ser un gran desafío. Las empresas deben prepararse para reactivar su cadena operativa paso a paso y las personas para retomar sus actividades gradualmente manteniendo el auto cuidado y el respeto por la salud del otro. Los líderes van a tener que reevaluar toda la cadena operativa de la organización y planificar acciones contigentes para asegurar no solo una producción efectiva, sino que también cautelar la salud de las personas. Para esto vamos a tener que ser capaces de reimaginarnos la nueva realidad. Hay hábitos que llegaron para quedarse y nuevas prácticas de trabajo que van a continuar. El impacto de la tecnología, comercio on line, teletrabajo, van a generar cambios no sólo en como las personas vivimos y trabajamos, sino que también en algunas industrias y modelos de negocio. La magnitud de esta crisis creará un choque en las expectativas y necesidades de las personas y de las empresas. Los que podamos reinventarnos para lograr una visión y previsión global de esta nueva normalidad, podremos transformar esta vulnerabilidad en una oportunidad.

Hoy día es tiempo de replantearse y revisar profundas definiciones. Triste sería que esta crisis no nos permitiera incorporar nuevos aprendizajes y oportunidades de reflexión al interior de nuestras familias, equipos de trabajo y empresa. Tenemos que se capaces, por lo tanto, de reformar ciertos parámetros que nos han guiado en nuestra forma de actuar y liderar. Aún no sabemos cómo esta crisis va a evolucionar. Sólo sabemos que ya no tenemos el control. Tendremos que aprender a navegar hacia una próxima normalidad donde el trabajo colaborativo, el liderazgo empático y la creatividad serán claves. Todas competencias blandas que serán claves en esta pandemia que llegó a cambiarlo todo.