12 febrero, 2019 Constanza Ossa

RRHH: ¿es posible superar brecha económica en lo laboral?

Mucho se ha dicho ya sobre las brechas generadas en la educación de los niños a partir del nivel socioeconómico de sus familias, y sobre cómo estas diferencias se perpetúan o aumentan a lo largo de sus carreras profesionales. Una confirmación de aquello son los resultados del estudio presentado por Francisco Meneses, Christian Blanco y Ricardo Paredes, sobre los cuales reflexiona el periodista Daniel Matamala en su nota para Diario La Tercera (Pedro, Juan y Diego).

Lo que nos interesa, más que profundizar y apoyar los comentarios de Matamala, es reflexionar acerca de cómo, a través de nuestro quehacer, podemos contribuir a disminuir estas brechas y evitar a que, por medio de la práctica de nuestro trabajo, se perpetúen las diferencias y discriminación descritas por el periodista.

¿Cómo podemos conseguir que Juan (alumno con buenos resultados académicos en un colegio público), quien con su esfuerzo y a pesar de las circunstancias pudo igualar el desempeño de Pedro (que por su parte lo tuvo más fácil desde el comienzo, con buenos resultados académicos en un colegio particular), pueda tener iguales oportunidades en el ámbito laboral? ¿Cómo hacer para que el mercado valore este esfuerzo y lo premie de la misma manera que lo hace con las virtudes de Pedro?

Quienes trabajamos en Reclutamiento y Selección tenemos bastante que aportar. Si bien hoy existe un marco legal que regula más que antes las prácticas discriminatorias en este campo,  aún existen procesos de reclutamiento en que se discrimina a los candidatos por el colegio en que estudiaron, por su nivel socioeconómico o por el aspecto físico. Se hace de manera más cautelosa, se cuidan las formas para evitar problemas legales, pero sigue existiendo.

¿Qué hacer? En primer lugar, contar con procedimientos estructurados y estandarizados, nos permite evitar hacer diferencias entre los candidatos. Que todos sean medidos con la misma vara, utilizando las mismas herramientas, a través de métodos probados, ya contribuye a aumentar la igualdad y transparencia durante el proceso.

Segundo, ser consciente de que existen sesgos, prejuicios, y que éstos estarán presentes durante el proceso. No es posible erradicarlos, pero ya el poder identificarlos, puede permitir  que no afecten la evaluación de un candidato, evitando caer en subjetividades.

Por último, sensibilizar a nuestros clientes. Aquí cobra importancia nuestra labor de consultoría. Asesorarlos respecto a lo que es mejor para ellos. Para su negocio, ¿será mejor contratar a Diego (mal alumno de un colegio particular), que viene de un buen colegio y tiene contactos, pero su evaluación y competencias no muestran que sea constante., esforzado ni metódico? ¿O será Pedro quien, con su constancia, empeño y recursos cognitivos, genere un mayor aporte a la empresa? Todo parece indicar que la segunda opción es mejor.