28 noviembre, 2013 Ana María Krebs

Confianza Creativa

Tengo el recuerdo de cuando estaba en el colegio en 5º básico, a un grupo de alumnos de mejor promedio en Matemáticas, nos pidieron que revisáramos ciertos cálculos. Nos iban dictando las cantidades verbalmente y nosotros teníamos que sumar y decir el total. Yo decidí hacer los cálculos mentalmente y anotar el monto final en una tabla que construí.

Me pareció que podía aprovechar la situación para ejercitar el cálculo mental. Cuando la profesora se dio cuenta se enojó mucho, dejándome en ridículo delante de todo el curso. Señaló que consideraba absurdo e inncesario ejercitar ese tipo de cálculos. Me sentí muy mal y no me ofrecí de ayudante en Matemáticas hasta que me cambié de colegio.

El paso del tiempo me ha mostrado que mi instinto en ese minuto no estaba tan equivocado. En distintas situaciones me he dado cuenta de la importancia de tener un buen cálculo mental sin necesidad de calculadora. Por ejemplo, al tener que negociar en una reunión de ventas y hacer el cierre en ese momento. Debo reconocer que a veces he logrado sorprender hasta a los ingenieros, lo que para mí como psicóloga es un gran logro.

Mirando en perspectiva, me doy cuenta de que en ese momento, al recibir el reto de mi profesora, lo que hice fue una renuncia voluntaria a la creatividad o a la posibilidad de proponer una idea diferente. Como dice David Kelley, esta renuncia a la creatividad empieza en la infancia y luego continúa y se afianza en la adultez. Las personas dicen “yo no soy creativo” y se dividen entre ser creativo y no ser creativo como si fuera un don divino.

El miedo al juicio de otros, a que nos critiquen o a lo que nos dirán, nos limita y nos afecta en nuestra confianza creativa. Alber Bandura, un psicólogo experto en curar fobias en cuatro horas desarrolló un método que se llama “Dominio Guiado”. Es un método que se realiza paso a paso hasta que la persona se cura de su miedo fóbico. Él vio que las personas que superaban su miedo desarrollaban un menor miedo a la vida en general y que desarrollaban una confianza nueva; a esto él lo llamó auto-eficacia. Significa que las personas con auto-eficacia logran lo que se proponen, son constantes en su esfuerzo, son perseverantes en el tiempo y muestran mayor resiliencia frente a los errores y fracasos. Lo logran paso a paso con pequeños éxitos hasta transformar el miedo en familiaridad.

Cuando las personas ganan confianza, empiezan a trabajar en las cosas realmente importantes en la vida, tienen más ideas, eligen las mejores ideas y con ello toman mejores decisiones. Las personas con confianza creativa generan un gran impacto en su entorno.

“Pocas personas lo saben o están conscientes de ello, pero no hay nada que el ser humano haga que no involucre un diseño de decisión”, Bill Moggridge.

La mejor forma de ganar confianza en nuestra capacidad creativa es a través de la acción, paso a paso, a través de la experiencia en una serie de pequeños sucesos. Puedes comenzar por establecer una nueva idea en un día de trabajo para el próximo mes. No te limites a tí mismo, cambia y practica conteniendo los prejuicios y generando nuevas ideas respecto a un proyecto o presentación, por ejemplo.

Recuerda que es un paso a la vez. Cualquier meta creativa que escojas es importante construirla a partir de tu experiencia y no dejes que el miedo a la crítica o la inercia te detengan. Escribir las ideas en una página y conseguir controlar los miedos es un progreso y un buen comienzo.

Ahora ya estás listo para dar el siguiente paso. Recuerda que es un paso a la vez. Poco a poco vas a ir sintiendo confianza creativa. Si tienes un proyecto activo, trata de experimentar con distintos materiales o formas de hacerlo. Construye diferentes modelos. Puedes compartir tu trabajo con las personas mas cercanas a ti para obtener feedback, antes de mostrarlo a un cliente o a tu jefe. Una forma de construir confianza creativa es, por ejemplo, que en una reunión en que tengas que hacer una presentación utilices imágenes simples y vayas completando la información con ejemplos que hagan que cada imagen “cobre vida”.

Muchas veces nos dicen que no hay tiempo ni presupuesto para la innovación. Pero no se necesita gran cantidad de tiempo ni grandes inversiones para comenzar. Puedes usar los tiempos muertos. Por ejemplo, cuando te trasladas de un lugar a otro, o cuando estás tomando una taza de café, o cuando estás esperando a tus hijos. Una buena forma de empezar es cuando estás conversando con otra persona; transforma las preguntas cerradas en preguntas abiertas y escucha las respuestas y reacciones. En vez de preguntar tuviste un buen día? Puedes decir, ¿qué hiciste hoy día? Y luego pedir que te describan tal suceso.

La mejor forma de empezar es contigo mismo. Aún cuando quieras desarrollar mayor confianza creativa en tu trabajo o en tu organización, comienza contigo mismo. Si puedes cambiar tu confianza creativa, serás mucho mas persuasivo para convencer a otros a que empiecen con un cambio.

Algunas estrategias simples para empezar a desarrollar la confianza creativa son:

  • Empezar por lo más fácil.
  • Experimentar a través de la experiencia.
  • Apoyarte en tu red más cercana.
  • Explorar las comunidades abiertas a la innovación (IDEO).
  • Construir sobre procesos existentes.
  • Comienza diseñando tu vida.

Busca en ti mismo, analiza tu rutina diaria. Desarrolla ideas acerca de qué cambios son viables y positivos en tu rutina. Escoge acciones que puedas realizar fácilmente y que tengan un impacto positivo en ti y en los que te rodean. Hazlo durante un mes y pregúntate qué estoy haciendo y qué no estoy haciendo que pueda crear más impacto positivo en mi vida y en la de los que me rodean.

“Si pudieras cambiar algo hoy, ¿qué cambiarías”? Tim Brown, IDEO.